Consigue Prosperidad Económica
Según la RAE, abundancia es prosperidad, riqueza o bienestar. Pero, ¿y nosotros, qué entendemos por abundancia?
Si se repartiera el dinero que hay en todo el planeta, y se distribuyera entre todos nosotros, al cabo de cinco años el dinero acabaría estando en las mismas manos que están ahora.
¿Cuál es el motivo? Pues sí, es la forma de gestionarlo.
Hay unas claras diferencias entre los ricos y los pobres que te pueden ayudar a ser más próspero si las aplicas.
Todos queremos ser felices y una cosa importante para ello es tener solvencia económica. ¿Pero qué es?
La Solvencia Económica es la carencia de deudas o la capacidad de satisfacerlas, es decir que tengas capacidad para pagar tus gastos, tú casa, tú coche, etc.
Y la Libertad Financiera es la capacidad de poder dejar de trabajar y seguir generando ingresos y así poder disponer de tiempo, libertad de movimiento y libertad de decisión. Y esto se logra con ingresos pasivos, los que no se generan con tu trabajo. Si no que se generan poniendo tu dinero a trabajar.
Lo contrario sería invertir un montón de horas en un trabajo que no te reporta lo suficiente para ser libre y emplear ese tiempo en hacer lo que te gusta.
Que no lo hayamos conseguido hasta ahora, no significa que no podamos hacerlo. Solo tenemos que cambiar nuestra forma de actuar.
Entonces, ¿qué podemos hacer para llegar a conseguir esto?
¿Qué relación tenemos con el dinero?
Lo primero y más importante es saber qué relación tenemos con el dinero, cuáles son nuestras creencias al respecto.
La mayoría de nosotros hemos crecido creyendo en una o más de estas creencias limitantes.
¿Te suenan?
- Mi familia es una familia humilde
- El dinero está para gastarlo
- El dinero no da la felicidad
- El dinero solo trae problemas
- No es posible ganarse la vida haciendo lo que me gusta
- No se puede tener todo en la vida
- Para invertir hay que ser millonario
- Tengo demasiados gastos.
- Ya ahorraré más adelante
- Ahora soy joven, y ahorrare cuando sea mayor
- El día que me muera no lo voy a necesitar
- Ya cobraré mi pensión cuando sea mayor
- Invertir es demasiado peligroso.
- Invertir es demasiado difícil.
Déjame decirte que nuestros pensamientos determinan nuestras acciones. Todo lo que haremos, será para ser coherentes con esas creencias. Y tomaremos decisiones para seguir manteniéndolas.
Así es que, si por ejemplo, tenemos una oportunidad para ahorrar, invertir o mejorar, nuestro cerebro rebuscará entre nuestras creencias y hará que tomemos una decisión en lugar de otra.
Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer es cambiar esas creencias.
Cambiando Creencias Limitantes
- Si pensamos que el dinero no trae la felicidad o que no es importante o que solo trae problemas, déjame decirte que usar mal el dinero es lo que nos traerá los problemas.
- Ayudar a gente, o invertirlo para hacer el bien, tú bien y el de otros, es lo mejor que puedes hacer con el dinero. Esto no solo te traerá a ti felicidad si no a los demás también.
- Si piensas que es mejor vivir el hoy y gastarlo todo en el momento, es porque quizá pienses que no vas a vivir mucho. Si piensas vivir por largos años, quizá no sea lo mejor.
- Gasta, disfruta, pero hazlo con cabeza y no solo pensando en el hoy.
- Si lo que piensas es que invertir es complicado o que necesitas mucho dinero, te diré que eso tampoco es cierto. Lo complicado y peligroso es invertir sin conocimiento, o hacerlo con todo lo que tienes.
- Quizá pienses que no te lo mereces, y que vienes de una familia humilde. Si es así, aunque tengas las claves para ahorrar, o la opción de buscar mejores trabajos, serás fiel inconscientemente a esas creencias y actuaras de acuerdo a ellas. Buscando parejas derrochadoras, trabajos precarios o compras inútiles.
- Y si lo que piensas es que no puedes ahorrar, te daré unas claves para empezar a hacerlo.
Sí. Por supuesto, habrá mucha gente que dirá que no puede, así que lo primero que tenemos que hacer es administrar bien el dinero, ver donde están tus gastos.
Señales de que no administras bien tu dinero.
1.- Vives mes a mes
2.- Pides dinero prestado, o usas las tarjetas de crédito
3.- Cuando logras tener unos ahorrillos para invertir, decides gastártelo en algo que te surgió y no tenías previsto.
4.- Trabajas mucho, pero no te alcanza para ir de vacaciones, o te vas pero para ello creas deudas que tendrás que pagar durante todo el año.
5.- Guardas tus ahorros, y te das cuenta de que pasa el tiempo y el valor baja en el tiempo.
Hábitos que te hacen gastar más de la cuenta
No nos damos cuenta, pero tenemos muchos hábitos que nos hacen gastar dinero sin darnos cuenta. Aquí te doy unos ejemplos.
1.- Comprar cosas extras que no necesitas, pero las compraste por estar relacionadas con una compra anterior.
Por ejemplo, te compraste un ordenador porque el antiguo ya no funciona, pero al ponerlo en el lugar del antiguo, piensas que estaría bien comprarse un ratón más chulo, porque el que tienes se ve antiguo o no tan bonito al lado de ese ordenador nuevo. Y ya puestos porque no comprarse un teclado y una pantalla más grande.
2.- Comprar artículos en promoción que no hubieras comprado en otro momento. O hacer uso de descuentos. No te ahorras el 30%, si no que gastas el 70%.
3.- Ir de compras con el estómago vacío, o con un estado de humor bajo.
Cuando tienes hambre compras mucho más y cosas innecesarias, al igual que cuando estas bajo de humor, te traerás en tu carrito un montón de dulces que te subirán el ánimo momentáneamente.
4.- Celebrarlo todo, como si no hubiera un mañana.
Decides celebrar el buen día, pero también recompensarte el malo.
Está bien recompensarse o regalarse algo de vez en cuando, pero que sea algo que necesitas, o te aporta una gran felicidad a largo plazo.
5.- Comprar más artículos en compras online, para recibir el pedido gratis. La mayoría de las veces añades a la cesta artículos con importes superiores a los que pagarías por el envío.
Si pensamos detenidamente todo lo que gastamos en cada uno de estos puntos de más, ya tenemos para ahorrar.
Claves para ahorrar.
Una vez que hemos visto eso que nos limita y sabemos los gastos que generamos y hemos conseguido reducirlos, podemos empezar a ahorrar. Y para hacerlo no puedes esperar a ver qué es lo que te sobra al llegar a final de mes.
La clave es obtener ese ahorro desde el mismo momento que recibes tu sueldo.
Hay varios sistemas. El de los tres tercios o sistema 50-20-33, Sistema de las seis cuentas.
Sistema 50-20-33 o de los tres tercios.
Esta regla consiste en dividir tu sueldo en tres partes.
La primera reflejaría los gastos básicos. Correspondería al 50% del salario.
Gastos como hipoteca o alquiler, luz, agua, cesta de la compra. Si te sobra no lo gastes, pásalo al siguiente porcentaje
La siguiente parte correspondería al dinero dedicado al ahorro, sería un 20%. Sería lo que denominamos colchón, para afrontar posibles deudas futuras, imprevistos, etc
La última parte, un 30% correspondería a los gastos personales, aquello en lo que te lo puedes gastar a lo largo del mes. Compras, salir a cenar, viajes, etc.
Si lo haces en este orden conseguirás ahorrar.
Sistemas de las seis cuentas.
Yo particularmente prefiero esta. Y aunque también va en función de porcentajes, son más ajustables.
Se trata de crearte seis cuentas en el banco, o seis sobres, o cajas, lo que te resulte más cómodo.
Y según entra tu salario igualmente distribuirlo, pero en lugar de tres partes, hacerlo en seis.
La primera cuenta será la de la libertad financiera, todo el dinero que ahorres en esta cuenta es para hacer trabajar tu dinero, para invertirlo, para hacerlo crecer. Y todo lo que se genere acabará en esta cuenta.
La segunda cuenta será la de ahorro a largo plazo, el colchón para hacer frentes a imprevistos.
La tercera cuenta será para la educación. Para crecer tanto personalmente como financieramente. Para llevar a cabo proyectos que te generarán dinero, formación para tu trabajo y poder mejorar, para invertir en bolsa, etc.
La cuarta cuenta será la de gastos básicos con un 55%, esos gastos fijos como la hipoteca o alquiler, recibos de luz, gas, agua, teléfono.
La quinta cuenta la destinaremos al ocio, esos caprichos como una cena, vacaciones, alguna celebración, una escapada, etc.
Y por último la sexta cuenta la de donativos. Puedes asignarle hasta un 5 %, no se recomienda asignarle más.
Es importante tener un equilibrio entre lo que recibes y lo que das. Se generoso y empatiza con los que no tienen.
Es verdad que hay momentos en los que nos es imposible ahorrar, por ejemplo porque perdemos nuestro trabajo, nuestra fuente de ingresos. Si hacemos este ejercicio bien en su momento, podremos más fácilmente salir adelante ante los imprevistos.
Es bueno tener distintas fuentes de entrada de dinero, por si una cae al menos mantenerte con las otras o con los ahorros.
Y si no tienes trabajo en este momento, reduce tus gastos y busca la forma de ahorrar aunque sea poco, o al menos no generes mucha deuda. Siempre podrás empezar cuando te recuperes.
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